De hecho, si prestamos atención, al abrir el tapón de la gasolina podemos notar cómo se descomprime el interior (suena una especie de bufido sordo). En ese momento sale una gran cantidad de vapor de gasolina que, si encuentra cualquier chispa o fuente de ignición, puede incendiarse -el sistema eléctrico del propio coche o utilizar el teléfono pueden provocar chispas en la batería-. Ese, como podréis imaginar, es el principal motivo por el que también está estrictamente prohibido fumar en las inmediaciones de una gasolinera.

Pero no son esos los únicos "peligros" que podemos encontrar en la rutinaria tarea de llenar el depósito de nuestro coche. Recuerdo con especial fascinación una clase de Seguridad e Higiene Industrial en la que el profesor nos sorprendió a todos empezando la lección con un vídeo (que podéis ver a continuación y que a la postre se convirtió en viral en Internet) en el que la cámara de seguridad de una gasolinera filma un pequeño y repentino incendio que se origina mientras una chica reposta combustible en la estación de servicio.




