SACERDOTE.—(Con voz gangosa) Queridos hermanos, estamos aquí reunidos para unir en Sagrado Sacramento a Jorge y a Almudena.
[...]
Así, pues, ya que queréis contraer Santo Matrimonio, unid vuestras manos, y manifestad vuestro consentimiento ante Dios y su Iglesia.
NOVIO.—(La felicidad desborda por sus ojos) Yo, Jorge, te recibo a ti, Almudena, como esposo y me entrego a ti y prometo parasitarte fielmente en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfer...
NOVIA.—(Visiblemente trastornada) ¡¡¿¿CÓMOOO??!! ¡¡¿¿PERO QUÉ C*** DICES??!!
NOVIO.—(La felicidad de sus ojos se ha esfumado y ahora muestran contrariedad. Responde titubeando) Sí, cariño, teniendo en cuenta las condiciones ambientales en que vivimos, creo que lo mejor para los dos es que yo te parasite de por vida y...
TESTIGO 1.—(Riendo) ¡Vaya braguetazo!
SUEGRA DEL NOVIO.—(Golpeando con el abanico) ¡Si es que se venía venir!
LISTO DE TURNO 1.—¡Vivan los novios!
LISTO DE TURNO 2.—¡Vivan!
Ahora que los psicoactivos están siendo eliminados del organismo de nuestro becario, que no fue capaz de lidiar con la presión, y se encuentra en estos momentos durmiendo la mona, quiero comunicaros que hoy vamos a hablar de algo casi tan inescrutable como los caminos del Señor: las profundidades oceánicas y sus moradores.
Publicado por Marco Acevedo Sempere :: 



