El silencio tiene un lugar paradójico en la ciencia y en la conciencia humana. Nuestra propia búsqueda de la "paz y tranquilidad" no se entiende como tal sin algún tipo, por insignificante que sea, de ruido. Estar en silencio total llega a resultar extraño, inquietante e incluso molesto. Pero desagradable o no, el silencio completo es muy difícil de lograr. Por ejemplo, aislar totalmente una habitación es algo realmente complejo.
Fue precisamente la idea de encontrar esa "ausencia total de sonido", lo que llevó a un grupo de ingenieros de los
Laboratorios Bell a principios de los años cuarenta, a construir la primera
cámara anecoica, una sala diseñada para absorber en su totalidad las reflexiones producidas por ondas acústicas o electromagnéticas en todas sus superficies.
Jacob Kirkegaard dentro de una cámara anecoica.