La célula: un milagro de la naturaleza. Hicieron falta miles de millones de años para que la naturaleza diseñara la primera. Y siglos de historia para que, en 1665, el naturalista francés Robert Hooke atara cabos observando corcho con un microscopio. Todos nosotros, todas las partes de nuestro cuerpo están hechas de células. Cada una de tus manos es un ejército de unos 500 billones de estos soldaditos, preparados para atrapar los cereales del desayuno, tirar la basura, escribir una carta y que te crezcan las uñas. Entre otras muchas cosas y todo a la vez. Creo que solo por eso les debemos un poco de atención. ¿Qué es exactamente una célula?
Una célula humana mide a grosso modo la centésima parte de un milímetro. Imaginemos por un momento que podemos encogernos como para poder colarnos en un cuerpo a bordo de una loncha de jamón. Que llegamos al estómago y allí nos bañamos alegremente en ácido gracias a un traje especial más propio de Los Increíbles, también a prueba de golpes para resistir la peristalsis del intestino. Y en este punto de nuestra aventura, en el que habremos sobrevivido al jamón e iremos por la montaña rusa del torrente sanguíneo, nos disfrazamos de proteína con el objetivo de entrar en una célula, por ejemplo del hígado. Allá vamos.
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Viaje al Centro de la Célula
14 de noviembre de 2013
Etiquetas:
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