Las Matemáticas, odiada por muchos, incomprendida por otros
tantos, amada por algunos locos…
Tengo que decir, aunque a lo largo de mi vida me he encontrado saltando dentro de estos grupos, generalmente me he considerado perteneciente de algún modo al último de ellos. Siempre he pensado, no solo con las Matemáticas sino con cualquier otra rama del conocimiento, que la persona con la que emprendas su descubrimiento influirá mucho en si acabas siendo un friki adorador o un ferviente opositor. En mi caso, tengo que decir que tuve mucha suerte.
Por eso hoy, siendo el Día de la Madre, quiero hacer mi
personal homenaje a esa persona que me hizo tener tanto cariño a esta ciencia
formal y compartir con vosotros algunos de los pasatiempos que, de pequeña, hicieron que
viese las Matemáticas como un juego.





